Empecé a construir Leaf para mi pareja.
Le encantan los libros. Los toma, lee unos capítulos, los disfruta. Y entonces la vida se interpone. El libro se queda en la mesita de noche. Un mes después empieza uno nuevo.
No necesitaba más recomendaciones de libros. No necesitaba una plataforma de lectura social ni un gestor de biblioteca completo. Necesitaba algo enfocado en una sola cosa: aparecer cada día y leer unas páginas.
Así que lo construí.
La idea es simple: tú decides cómo es un día de lectura realista. ¿Diez páginas? Perfecto. ¿Veinte? Genial. Leaf te recuerda, registra tu racha y te dice cuándo terminarás a tu ritmo actual.
Cuando le conté la idea a mi familia, mi hermano enseguida dijo: "Yo usaría eso, pero no necesito un hábito. Necesito terminar un libro antes de una fecha concreta para mis estudios."
Esa conversación se convirtió en un segundo modo. Le das a Leaf una fecha límite y trabaja hacia atrás. Te dice exactamente cuántas páginas leer cada día para terminar a tiempo. Si te atrasas, recalcula. Si vas adelantado, te lo hace saber.
Siempre quise crear mis propias apps en lugar de poner mis habilidades al servicio de otra persona. Solo que nunca había llegado el momento adecuado.
Cuando dejé mi trabajo, decidí apostar fuerte. No para construir algo grande o complicado. Solo algo genuinamente útil para las personas que me rodean.
El nombre viene de la idea de que un hábito de lectura, como una planta, empieza pequeño y se vuelve más fuerte cuanto más lo cuidas.
Leaf es para quienes ya leen y quieren más estructura, y para quienes quieren leer más pero aún no han encontrado algo que funcione. En ambos casos, se trata de aparecer, no de ser perfecto.
Aunque se rompa tu racha, lo que has construido sigue siendo tuyo. Perder un día no borra tu progreso. Porque lo que mata los hábitos es la culpa, no una página saltada.
— Vincent, creador de Leaf